Comunicación y Comercio Directos entre Productores y Consumidores… Helado de Albóndiga, Tendencia 1

Seth Godin, en su libro Helado de Albóndiga, plantea las 14 tendencias que marcan las diferencias del viejo marketing con el nuevo marketing y de como la combinación de estas dos prácticas puede resultar perjudicial para las empresas. En esta oportunidad les hablaré de la tendencia 1 del libro, que fue la que se me asignó para una actividad como parte de mi clase de Comportamiento del Consumidor.

La primera tendencia que Seth Godin plantea es sobre la mayor frecuencia con la que las organizaciones buscan entablar una comunicación directa con los consumidores y de poder venderles sin necesidad de intermediarios.

Antes las organizaciones consideraban que al mantener todo confidencial lograrían ser más eficientes pero, hoy en día, cuentan con personal capacitado en línea y en call centers para atender las dudas y sugerencias de los clientes dándoles respuestas útiles y rápidas, ya que la comunicación con los consumidores requiere de velocidad y calidad.

Es importante que las organizaciones reconozcan la necesidad de implementar programas de atención al cliente porque la gente (clientes reales y potenciales, empleados, proveedores, etc.) quiere ser oída y buscan a las personas que saben que harán que las cosas pasen y de forma inmediata. El Internet y el correo electrónico ha venido a aunar a este factor porque ahora las personas pueden comunicarse (o sentir que pueden comunicarse) con grandes magnates como Bill Gates o Donald Trump, aunque realmente no sean ellos quienes sean los receptores de los mensajes.

El correo electrónico es una herramienta que también puede utilizarse para campañas de marketing que han demostrado ser más exitosas que las realizadas con correo convencional, porque con el primero se elimina el costo de envío. Sin embargo, para que estas campañas sean realmente exitosas requieren de un esfuerzo adicional que las organizaciones consideran como una incomodidad, los permisos.

Anteriormente, las prácticas de marketing  consistían en utilizar publicidad indiscrimanada, es decir dirigidas a todos pero estás estrategias han probado no ser tan efectivas como se creía. Las vallas publicitarias, anuncios en TV, spam, etc. son leídos o vistos únicamente por 7% de las personas, y esto no significa que las personas van a tomar la decisión de comprar el producto que les estamos ofreciendo. A pesar de la poca rentabilidad de estas técnicas, los mercadólogos siguen empleándolas en la actualidad, pero no porque funcionen, sino porque es lo común, lo que los jefes y los cilentes esperan que hagan.

La nueva era del marketing exige nuevas cosas, exige respeto por los consumidores. No se busca interrumpir a las personas, como solía hacerse, en la actulidad, se debe pedir permiso a los consumidores para hacerles llegar nuestro mensaje. Debe hacerse uso del marketing de permiso.

Los permisos, al contrario de lo que piensan muchos, no es una táctica de marketing, es un activo de la empresa que de ser bien utilizado puede ser una fuente de ingresos muy buena. A través de esta herramienta nos estamos asegurando que las personas leerán nuestros mensajes porque son pertinentes para ellos, verdaderamente les interesa lo que tengamos que decirles y ofrecerles. El principal problema es que muchos mercadólogos consideran el proceso del marketing de permiso demasiado lento porque quieren ver los números subir ya y con estás técnicas es necesario tener paciencia y, al hacerlo así, se verán muy buenos resultados.

El cambio que propone el nuevo marketing es pasar del estilo albóndiga, siendo este el buscar clientes para nuestros productos, a buscar productos para nuestros clientes existentes. Y así, aumentar nuestra base de clientes, sirviéndoles no gritándoles e interrumpiéndoles.

Seth Godin recalca 5 puntos importantes desde el punto de vista del consumidor que deben tomarse en cuenta con respecto al marketing de permiso:

  1. El permiso no existe para ayudarlo a usted (el mercadotécnico), sino para ayudarme a mí. Cuando usted empiece a enviarme mensajes que no sean personales, pertinentes ni pervistos, en ese momento usted deja de existir en mi mundo.
  2. Mi permiso no puede ser comprado ni vendido. Es intransferible.
  3. Usted no me importa. No realmente. Yo me preocupo por mí. Si su mensaje tiene algo que ver con mi vida, tal vez yo lo note, pero en general, no espere mucho.
  4. Las políticas de privacidad y la letra menuda no significan nada para mí. Cuando yo le doy mi permiso para continuar, estamos haciendo un trato y usted me está haciendo una promesa. Una promesa abierta y clara. Si usted rompe esa promesa, no importa si tiene o no el derecho legal, terminamos.
  5. Yo exijo su respeto. Puede obtener el respto de muchas organizaciones. Si usted me irrespeta (tratándome mal, rompiendo su promesa, haciendo trampa o mintiendo, o menos preciando nuestra relación), téngalo por seguro: usted habrá pasado a la historia.

Publicado el junio 11, 2011 en Solo Marketing y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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