La Historia de Amor entre el Conductor y su Vehículo


La forma en la que un consumidor decide que artículo comprar de distintas opciones que se le presentan en el mercado es una de los aspectos más importantes que se deben manejar en marketing, ya que hay que apelar a esos elementos que hacen que una persona se incline más por una marca que otra, que por un estilo que otro.

En esta oportunidad les voy a presentar un poco de que factores están involucrados en la decisión de compra de un automóvil, que en la actualidad han pasado a ser más una necesidad que un lujo, y para ello, me dedique a indagar un poco sobre las personas más fanáticas a los carros que conozco: MI FAMILIA.

Los Góchez (excepto mi hermano y yo, probablemente), sufren de un gusto y afición desmedida hacia los automóviles, lo que los lleva a ser una fuente de información para este tipo de investigación muy buena.

Platicando un poco con mi papá me pude dar cuenta que, al momento de adquirir un automóvil, los consumidores no necesariamente se guían por la marca y su prestigio, sino también por el país de procedencia, o en algunos casos del continente. En palabras de mi papá “por donde pasa un carro europeo, no pasa uno japonés”, con lo que queda claro que las marcas Toyota, Nissan, Mazda, entre otras, no gozan de mucha popularidad entre los miembros de mi familia.

Otro aspecto que he podido notar que influyen en el comportamiento del consumidor en la decisión de compra son las experiencias pasadas que personas allegadas al consumidor han tenido con determinadas marcas. Por ejemplo, la compra de mi primer carro, un GeoMetro del 94, estuvo basada en el hecho de que mi papá siempre ha dicho que hay gente que desprecia los GeoMetro pero que a él “siempre le han salido buenos”, y es que el, por un tiempo se dedicó a la importación de automóviles de Estados Unidos a El Salvador, y la mayoría de estos eran de esta marca.

El tamaño, época, disponibilidad de repuestos, el color y  la utilidad que vayan a prestar son factores importantes a la hora de comprar un vehículo. Mi papá prefiere carros de años pasados porque, en sus palabras, “no me gusta la forma de los carros nuevos”; mientras que mi tío prefiere carros más recientes. Hay personas que prefieren carros pequeños y otros grandes; personas que compran vehículos para carga y otros simplemente para transportarse de el trabajo, el colegio o la universidad a su casa; personas que investigan que tan baratos y accesibles son los respuestos de determinada marca de carro; y las hay que, por ejemplo, se abstienen de comprar un automóvil por ser de color negro, ya que son más difíciles de mantener limpios.

La relación que los consumidores pueden desarrollar con estos artículos motorizados puede llegar a hacer que las personas los apoden y mi familia no es extraña a esto. Los 2 más jocosos con los que me tope fueron “El Sanate”, que es como mi papá y mi tío decidieron dar por nombre a un Mitsubishi Montero del 87 por su color negro y “El Garrobo Carnavalero”, que era el Toyota Land Cruiser del 72 propiedad de mi tío abuelo. De este tipo de lazo consumidor-automóvil debo confesar que también fui víctima, ya que al momento de vender mi primer carro, recuerdo haberle dicho a mi papá “ahí va el carrito”, a pesar de que estaba muy contento con mi nueva adquisición, me sentí triste por todas las aventuras que pasamos juntos.

Mi papá y mis tíos recomiendan las marcas de los mejores carros que han pasado por sus cocheras, por ejemplo, mi papá recomienda la marca de mi actual medio de transporte, Volkswagen, y lo he escuchado muchas veces decir “amo este carro”. Esto también juega un papel importante cuando se trata de crear lealtad en los consumidores, porque los consumidores regresarán a las concesionarias a comprar vehículos de la misma marca.

Con esto, queda claro que, a veces, no importa un Rolls Royce, Mercedes Benz, Jaguar o Bentley, sino los sentimientos que una marca o un estilo de automóvil despierta en los consumidores.

Entender como funciona la mente de un consumidor ayudará a las empresas a generar clientes satisfechos y, por ende, leales a la marca de la compañía. Además, facilita lel diseño de productos con los cuales las personas que conforman el mercado meta puedan crear vínculos emocionales, que es un aspecto vital del éxito de los bienes y servicios que ofrece una organización comercial y, por lo tanto, para ella misma.

 

 

 

 

 

Publicado el marzo 2, 2011 en Comportamiento del Consumidor y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Que interesantes los comentarios de tu papa y tu tio, ya habia escuchado que esa marca era de las mejores. Buen Post!

  2. ya me imagino la emocion que le dio a su papa y a su tio hablar sobre autos……

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